Crónica sin espejuelos.

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Crónica sin espejuelos.

Lo pequeño no se observa y la realidad se vuelve borrosa. Hace unos días que comenzó esta odisea, se me rompieron los espejuelos para ver de lejos y desde entonces: necesito ayuda para algunas cosas, ando un poco más despacio para observar ciertos detalles y busco armaduras y cristales.

Dependiendo de tu realidad das algunas cosas por sentadas o no, y en mi caso, que llevo usando espejuelos más años de los que no, nunca me había percatado del tamaño de las señaléticas en cada lugar, establecimiento, etc. y de lo importante que son los servicios y por supuesto el buen trato de las personas.

¿Por qué digo todo esto? Porque es curioso cómo surgen las preguntas según el orden de prioridades personales o de tu entorno. Recuerdo cuando estudiaba en la universidad que habían profesores que recalcaban la importancia de ofrecer servicios de calidad, de la lectura fácil y de acondicionar los establecimientos para todo tipo de personas. La realidad es que nada de eso sucede, y como es sabido, la teoría no se parece a la práctica.

Mis prismas han cambiado, literalmente. Por otra parte buscar armaduras “perfectas” es otro paso interesante dentro de observar mi realidad. Existen ópticas públicas donde algunas de las funciones de estas serían, vender armaduras y por ende cristales; pero desde hace unos años eso no funciona así. Las ópticas repartidas por todo el vedado no cuentan con ningún tipo de armaduras y casualmente tampoco tienen el tipo de cristal que necesito.

La realidad también es, como dice el dicho, que “uno se acuerda de la virgen cuando llueve”, pero a pesar de todo eso, los servicios públicos están cada vez más en decadencia, y el trato humano refleja, lamentablemente, el deterioro del entorno. En varios periódicos, revistas e incluso en la calle, siempre he escuchado que “el cubano se ríe hasta de sus desgracias” y eso, imagino que esté bien, ya lo tenemos instaurado como filosofía de vida y en cierta forma nos hace salir adelante dentro de los problemas, pero creo que también es uno de nuestros defectos; si no vemos nuestros problemas, nunca le daremos solución.

Pero como yo sí quiero ver, más bien lo necesito, salí en busca de mi solución y encontré en redes un emprendimiento llamado “Progresiva” que es un taller de espejuelos en La Habana, que tiene todo lo que necesito. En principio, desde la web se pueden consultar las armaduras disponibles, precios y otros artículos útiles para el cuidado de los espejuelos.

De cierta forma creo que así nacen los emprendimientos útiles: a un problema, una solución; y Doria Alderete, CEO de Progresiva, ha encontrado un servicio necesario, ya que: reparan espejuelos, ofrecen asesorías personalizadas sobre la visión, realizan la confección a la medida, y tienen accesorios para los espejuelos.

En resumen, cada quien observa su pedacito, muchos de los establecimientos estatales en Cuba brindan servicios mediocres, pero siempre queda un pedacito de esperanza. Y me gusta creer en ella.

Por: María Karla Larrondo González

33 Feria Internacional del libro de La Habana

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33 Feria Internacional del libro de La Habana.

Llega a La Habana la 33 Feria Internacional del libro de La Habana, esta vez del 13 al 23 de febrero del 2025. Esta edición está dedicada a Francisca López Civeira, premio Nacional de Historia y Ciencias Sociales y al poeta, ensayista, investigador y crítico Virgilio López Lemus.

Virgilio López Lemus ha dedicado su vida a entregar el arte de la literatura a manos llenas. El literato cubano, con su impronta en la crítica, la polémica que caracteriza sus trabajos, su acertada ensayística y la reflexión a la que convoca al lector – incluso en la poesía -, consolida una obra que deviene elogio a la cultura.

En el marco de la Feria internacional del libro, también se llevan a cabo actividades colaterales, entre las que se encuentra el XIV Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe, que se estará realizando del 17 al 21 de febrero, inaugurado el lunes 17 de febrero en el Centro Cultural Dulce María Loynaz. Se podrá disfrutar de estos diálogos entre autores jóvenes y sus obras en las siguientes sedes: Centro Cultural Dulce María Loynaz, la Casa de las Américas, el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, la Sala Villena de la Uneac, el Centro Hispanoamericano de Cultura, el Recinto Ferial La Cabaña, la Casa de la Poesía, el Ateneo de La Habana y el Espacio para el Desarrollo Cultural Comunitario de la Habana Vieja.

De igual forma Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín y uno de los más reconocidos del país, presentará sus novedades editoriales en la XXXIII Feria. El catálogo de La Luz, incluye géneros como poesía, narrativa, ensayo y literatura para jóvenes, organizados en colecciones como Abrirse en constelaciones, Mehrlicht, QuemaPalabras, Premio Celestino y Analekta.

Cada sello editorial ha concebido también sus propios espacios, a partir de intereses profesionales. Con la finalidad de sostener un programación literaria, la Sala Adolfo Llauradó, de la Casona Vicente Revuelta, será el centro de las presentaciones sobre ballet, danza y teatro, con los títulos de la editorial Tablas-Alarcos, perteneciente al Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

En el marco de Feria se hacen entrega de premios entre los que se encuentras el Premio Nacional de Literatura, 2024; que este año se alzó para el poeta, ensayista y cronista Waldo Leyva, quien asegura que “La poesía me permitió encontrar el amor, descubrir la música que habita en las palabras, asumir el tiempo y la memoria como algo imprescindible, porque no perder la memoria y saber descifrar las coordenadas del tiempo, es lo que nos salva.

De igual forma el próximo 19 de febrero tendrá lugar la entrega de los premios Calendario, premio en diferentes categorías que otorga la Asociación Hermanos Saíz a creaciones literarias de jóvenes escritores cubanos.

Carteles para la Bienal de la Habana

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Carteles para la Bienal de la Habana.

Llego por invitación de un amigo al Centro de Prensa Internacional, el 1ro de febrero para conocer sobre la nueva propuesta de carteles en homenaje a los 40 años de la bienal como evento.

La ruta cronológica que forma parte de la muestra, me hace querer responder la pregunta ¿por qué fue creado un evento como este? Me encuentro con un artículo que se titula ¿Cómo, por qué y para qué se hace la Bienal? de Llilian Llanes quien nos comenta: La Bienal de La Habana surgió como una alternativa de espacio a artistas que no han tenido el privilegio de la difusión internacional que su obra merece (…) Se necesitaba un espacio que favoreciera el diálogo entre los artistas del Tercer Mundo. Más que hacer un evento en el que se mostrara un corte panorámico del arte de los diferentes países, lo que nos motivaba era la posibilidad de favorecer relaciones de intercambio y conocimiento de los diferentes artistas entre sí y entre ellos y el público.

Bajo la curaduría de Alex Martínez y Nelson Ramírez de Arellano, la exposición “Carteles en Diálogo: Nuevas Narrativas” quedó inaugurada en la tarde del 1ro de febrero y estará hasta el 28 de febrero como iniciativa, con la reinterpretación de los carteles de las ediciones anteriores de la Bienal, desde un punto de vista diferente, con otras técnicas y por supuesto desde otras miradas.

Con diseños de: Adrián Navarro; Aldo Cruces; Alejandro Rodríguez; Alejo R. Romero; Alex Martínez; Alicia Guevara; Arístides Torres; Javier Borbolla; Julio Montesino; Lyly Díaz; Manuel Fernández; Miguel LP; Nelson Ponce; Pepe Menéndez y Yanaisy Puentes; y diseño promocional de Flavia Machado, el público presente disfrutó de la exposición colectiva al 40 aniversario de la Bienal de La Habana.

Desde la XV edición de este evento se descubren nuevas ideas para un público diferente, pero se deja abierta una puerta a visitar las muestras anteriores y revisitar la historia y lo que ha sido la bienal de la habana en sus ediciones anteriores.

De igual forma esta propuesta sirve para la visibilidad de artistas emergentes y continúa con su premisa de servir de espacio para las jóvenes generaciones. En esta ocasión el diseño tuvo un papel fundamental, “dentro de la gráfica cubana, el cartel se ha situado como símbolo indisoluble de hechos culturales y políticos. Se ha convertido así en historia, en su ademán de acompañar y tributar sin igual el decursar de la cultura cubana. No se puede pensar en un filme de la época dorada sin que venga a la mente su cartel, cuando se habla de canción protesta imaginar la rosa icónica que ha trascendido en su visualidad.” (Magdalena Molina Pita)

Uno de sus curadores, Alex Martínez, comentó que esta obra fue un encargo del centro Wilfredo Lam, para revisitar las obras artísticas durante estos 40 años de Bienal con presencia de artistas visuales contemporáneos gráficos y diseñadores.

Regresar a la cartelística permite también rescatar el registro documental de nuestra cultura, “las manos de grandes del diseño cubano han perpetuado la esencia de cada edición, imprimiendo al evento la gracia de su quehacer (…) Perspectivas varias, en consonancia con los modos de hacer de cada creador, confluyen en el Centro de Prensa Internacional bajo la intención de reivindicar el legado de este arte que ha situado a Cuba como referente en América Latina, y su tránsito por la Bienal”. (Magdalena Molina Pita)

El diálogo como premisa de esta muestra permite la comunicación desde las líneas e ideas del cartel hasta el imaginario del espectador, lo que permite cerrar un ciclo creativo y recuperar la visualidad desde perspectivas contemporáneas.

Por: María Karla Larrondo González.

Fotos: Daniela Ariosa Valdés

Nodo Habana: entre el arte y la arquitectura

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Nodo Habana entre el arte y la arquitectura.

¿Cuántos años debe tener un edificio para considerarse antiguo? ¿Cuántos para considerar que tiene algo que contar? El mar ahora es la puerta de entrada para una casa que guarda su historia pero abraza la novedad del arte y la arquitectura para conformar nuevas conexiones culturales.

La antigua Casa Sarrá, ubicada en Malecón y Lealtad, proyecto de la firma “Morales y Compañía” a inicios de los años 20, diseñada por el arquitecto Leonardo Morales Pedroso, para residencia familiar de Octavio Averhoff Plá y su esposa Celia Sarrá Hernández; es la cita de este encuentro.

Las casas antiguas siempre me han generado admiración, al entrar en esta residencia, te recibe una escalera de mármol, dos salones en la planta baja y un patio interior. La segunda planta con cinco salones, y una vista maravillosa y pendiente hacia el malecón habanero.

En la tarde del 17 de enero, abrió sus puertas, bajo el nombre de Nodo Habana, un espacio de conexiones culturales, justo en Malecón y Lealtad, en el edificio de la antigua casa Sarrá. Se reunieron personal diplomático, directivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, artistas, arquitectos y otros invitados en un evento privado donde brilló la magia de la cultura cubana, esta vez en voz de Gretel Cazón quién nos deleitó con su melódica voz y música caribeña, al igual que se inauguró una pieza del arquitecto mexicano, Francisco Martín del Campo.

Dicha pieza, “La ciudad de la alegría” expone un concepto dinámico, donde el arquitecto invita a que cada espectador construya su ciudad soñada. La muestra, como parte de la XV edición de la Bienal de la Habana, estará en exposición hasta febrero de este año.

Nodo Habana servirá de sede para Sinfiltro, proyecto sociocultural con niños y adolescentes del barrio de San Isidro en la Habana Vieja. El inmueble, restaurado por el interés de la Oficina del Historiador, porque Leal –explicó el arquitecto Orlando Inclán – de alguna manera empeñó mucho su esfuerzo en recuperar esta antigua casa, que es una de las más bonitas que tiene el malecón.

Si cerramos los ojos dentro de esta antigua residencia, se pueden escuchar aún susurros que nos hablan de la Habana, así la mezcla entre las artes, permitirá que el inmueble cobre vida. Declaró Patricia Rodda, actriz y poeta, en la presentación, que es un espacio para también darle voz a la mujer: “Vamos a tener aquí espacios para la escena, vamos a tener espacios literarios, a trabajar también con la comunidad. Nos interesa trabajar con la mujer, con la madre, con las de la tercera edad y, por supuesto, vamos a seguir trabajando todo lo que hemos venido haciendo en San Isidro con los adolescentes, que es clave y fundamental en el proyecto SinFiltro”.

Como parte del encuentro estuvieron invitados los Maestros del Ron Juan Carlos González Delgado y Salomé Alemán, primera mujer en integrar ese movimiento.

Como sede de la IV Bienal de Arquitectura en el año 2026, el espacio tiene entre sus principales objetivos unir cada manifestación de arte, crear encuentros de socialización, visualización del arte y ser un espacio para expandir la relación entre los ciudadanos y su habanidad.

Por: María Karla Larrondo González
Fotos: Néstor Martí

De Mucho ruido a Calendario

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De Mucho ruido a Calendario

“Hay una flor que vive en mí”. Existe una generación de cubanos, que con solo escuchar esa estrofa sabe a qué nos estamos refiriendo. “Mucho ruido”, teleserie juvenil cubana estrenada en el año 2009, que encierra los conflictos e historias de 15 adolescentes.

Mientras se estrenaba “Mucho ruido”, practicaba deporte y estaba becada, por lo que el escenario me era quizá, un poco más familiar que para el resto de los adolescentes que veían la serie. Con las inquietudes del futuro próximo y el cómo se celebrarán los 15, la serie reflejó cada tarde a las 7:30pm conflictos, chistes y experiencias de sus protagonistas, en los que cada espectador se vio reflejado en más de una ocasión.

La teleserie dirigida por Mariela López se desarrolló en un campismo popular, y fue uno de los programas de mayor aceptación y de mayor visibilidad en sus retransmisiones. Hace poco, en redes sociales vi un encuentro de algunos de los participantes del elenco, muchos de los cuales viven en Estados Unidos y me fue difícil no recordar la serie.

En un entorno donde cada protagonista presentaba sus conflictos pero siempre quedaba espacio para la amistad y el amor. Creo que todas las chicas soñamos alguna vez con la serenata de José Ángel para Laura, o con la fusión de bailes en los 15 de Yaíma. Cuando la serie se estrenaba aún no era parte de la generación que se expresa a través del ruido, a través de la inconformidad, a través de la rebeldía que solo nos permite crecer y ser parte de nuestra sociedad, lo que a nuestra forma.

¿Han cambiado las generaciones o ha cambiado el ruido?

Mientras recuerdo las escenas y la música que siempre me ha acompañado, quiero acordarme qué otra serie ha marcado tanto a una generación y sin duda tengo que mencionar a Calendario. Con unas cuántas generaciones después, tanto que Clarita encarna el papel de la profesora; y con unos conflictos que si bien son de adolescentes nos aterriza a otras formas de chismes, engaños y relaciones de amistad.

Calendario, serie dirigida por Magda González Grau y escrita por Amilcar Salatti, estrenada su primera temporada en el año 2022; permitió reunir a un elenco de jóvenes para contarnos sus intereses y sus miedos.

En un homenaje a los educadores, se nos explica la posición del maestro, en este caso particular con Amalia, para reflejar el amor que puede llegar a sentir todo el que de alguna forma se dedica a la formación y la enseñanza.

Tres temporadas fueron las necesarias para mezclar, dialogar y conformar historias y emociones en un grupo de adolescentes y jóvenes en pantalla. El lugar perfecto para hacernos reflexionar esta vez es el aula con Amalia al frente, donde la literatura juega un papel importante en la transformación de varios personajes.

Se desvisten otro tipo de conflictos como el acoso escolar, la violencia de género, la adicción a la tecnología y a las drogas. Realizar programas para los adolescentes y jóvenes siempre es más atractivo cuando son ellos los que los protagonizan y nos hablan desde sus miradas .

Transformar a la juventud también es cuestión de observarla y sin duda eso ha pasado con Mucho ruido y años después con Calendario.

Lugares con alma en La Habana

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Lugares con alma en La Habana

La Habana es una ciudad llena de historia, cultura y belleza, y aunque muchos turistas se concentran en los puntos más emblemáticos, hay rincones menos conocidos que poseen un valor histórico y cultural invaluable. Estos lugares ofrecen una experiencia diferente, más íntima y menos saturada de turistas, permitiendo a los visitantes sumergirse en la esencia más auténtica de la capital cubana. 

1. El Callejón de Hamel: Un paraíso de arte y cultura afro-cubana

Situado en el barrio de Cayo Hueso, el Callejón de Hamel es un pequeño pero vibrante espacio que refleja la influencia de la cultura africana en Cuba. Este callejón, convertido en un museo al aire libre, es famoso por sus coloridas pinturas murales que representan figuras de la cultura afro-cubana, así como por sus esculturas y objetos tradicionales. A lo largo de este lugar, se pueden ver referencias al santerismo y las tradiciones religiosas afro-cubanas, y es común encontrar grupos de danzón, rumba y música en vivo durante los fines de semana.

El Callejón de Hamel es, en cierto sentido, una de las joyas escondidas de La Habana. Aunque ha ganado cierta popularidad entre los turistas, sigue siendo un lugar que pocos llegan a conocer en profundidad. Este rincón representa la vibrante cultura del país y la conexión de La Habana con sus raíces africanas.

2. El Parque Almendares: Un pulmón verde con historia

El Parque Almendares, situado entre los municipios de Plaza de la Revolución y Marianao, es uno de los espacios verdes más importantes de La Habana, conocido por su entorno natural y su relación histórica con la ciudad. A menudo pasa desapercibido entre los turistas, pero es un lugar que invita a escapar del bullicio urbano.

Este parque, que alberga el río Almendares a lo largo de su extensión, es ideal para un paseo relajante, haciendo una pausa en medio de la naturaleza. Además, cuenta con varios puntos históricos, como el famoso puente de hierro que conecta diferentes áreas del parque. A lo largo de su historia, ha sido escenario de importantes momentos para la ciudad, y su paisaje lo convierte en uno de los espacios más tranquilos y agradables de la capital cubana.

3. La Casa de la Obrapía: Un refugio colonial con una historia fascinante

La Casa de la Obrapía, ubicada en el corazón de La Habana Vieja, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Su nombre proviene de la actividad de la época colonial, cuando en sus primeras décadas funcionó como una especie de obra o taller para los obreros. Sin embargo, lo que realmente la convierte en un lugar de interés es la historia de la familia que la habitó, los vecinos y las transformaciones que sufrió durante los siglos.

El edificio, de arquitectura colonial, ofrece una muestra auténtica de la vida en La Habana en el siglo XVIII. La casa alberga una pequeña galería de arte y un restaurante, pero su verdadera magia radica en los detalles que todavía conserva, como sus hermosos balcones y las pinturas que decoran sus muros, las cuales cuentan historias de una época dorada de la ciudad.

4. El Museo Nacional de Bellas Artes: Un tesoro artístico de Cuba

El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana es uno de los lugares más representativos de la cultura cubana y un verdadero tesoro artístico, pero no siempre se le da la misma visibilidad que otros lugares turísticos más conocidos. Este museo alberga una vasta colección de arte cubano e internacional, que va desde la época colonial hasta las vanguardias artísticas más contemporáneas.

El edificio está dividido en dos secciones: una dedicada al arte cubano y otra al arte universal. En la primera, se pueden admirar obras de artistas como Wilfredo Lam, René Portocarrero y Amelia Peláez, entre otros. La segunda sección ofrece una impresionante muestra de arte europeo, con obras de maestros como El Greco, Goya y Rembrandt.

Este museo no solo es una ventana al talento artístico de Cuba, sino también una oportunidad para comprender la evolución cultural del país a través de sus artistas más influyentes. Además, su arquitectura y su ubicación en el centro histórico de La Habana lo convierten en una visita imprescindible para quienes buscan sumergirse en la riqueza cultural de la isla.

La Habana está llena de lugares que, aunque menos conocidos, tienen una gran historia y ofrecen una experiencia única para aquellos dispuestos a salir de los circuitos turísticos tradicionales. El Callejón de Hamel, el Parque Almendares, la Casa de la Obrapía y el Museo Nacional de Bellas Artes son solo algunos ejemplos de los muchos rincones que esperan ser descubiertos. Estos lugares nos recuerdan que La Habana es mucho más que sus calles más famosas, y que la verdadera esencia de la ciudad se encuentra en sus detalles ocultos y en sus historias no contadas.

Benito le canta a Cuba

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¿Benito le canta a Cuba?

Existen ritmos en la música que se adhieren al cuerpo y crean una conexión inevitable, es escucharlos y pararse a bailar. Existen ritmos que en pleno siglo XXI y específicamente en el año 2025 parecían que iban perdiendo fuerza, sentido o esencia, pero ¿Bad Bunny hace un guiño a la permanencia del son, la salsa y el toque de batá?

La última propuesta de disco de Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, estrenada el pasado 5 de enero con un total de diecisiete canciones “Debí tirar más fotos” su sexto álbum de estudio, ha puesto a todos alertas y a más de uno a bailar hasta que termine la canción.

NUEVAYoL es el tema que abre el disco. En un merecido homenaje a la universidad de la salsa, El Gran Combo de Puerto Rico, cuyo coro popularizado en 1975 fue compuesto por Justiniano “Justi” Barreto (1923-2015) un cubano radicado en Nueva York desde 1952, quien vivió el auge de la salsa y describió en su obra la vida de los latinos en la Gran Manzana.

“Debí tirar más fotos” es un disco con sabor, una mezcla que va desde el reggaetón a la salsa con mucha facilidad, demostrando la versatilidad de un artista que alcanza una madurez artística con este disco, dándole espacio a nuevas voces y agrupaciones como “Pleneros de la Cresta”, Raino, y Chuwi con WELTiTA.

Con una constante producción musical que cuenta con sus últimos discos: “Un verano sin ti” y “YHLQMDLG”, Bad Bunny ha creado un ritmo propio y contagioso que resume y recrea la voz y la melodía propia del artista.

Llego al nuevo disco de Benito por la recurrencia a la canción que da nombre al disco, pues el tema ha dado pie a reels, trends y virales del 2025, reflejando la nostalgia de los que ya se fueron, de los amigos que decidieron emigrar y de la esencia que poco a poco vamos perdiendo.

Lo primero que veo es el corto homónimo que refleja la historia detrás de las letras del disco, donde actúa el artista puertorriqueño Jacobo Morales y me deja pensando en el poder de las inversiones y la gentrificación. Bad Bunny no ha hecho un disco solo para bailar y pasarla bien, ha hecho productos que nos acercan a la reflexión, a la verdad y por qué no, al deseo de muchos de volver a abrazar lo que llamamos nuestra tierra.

Sin dudas es un rescate de raíces y un canto a la nacionalidad caribeña, como una protesta con bandera en mano. LA MuDanza es una de mis canciones favoritas, quizá porque refleja el origen del artista o quizá por la nostalgia y por referencia a “de aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo, dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo”

El disco busca una reinvindicación con la identidad musical de Puerto Rico y del caribe. LO QUE LE PASÓ A HAWAii es la declaración más directa a la protesta del disco, se observa la resistencia cultural que arropa al corazón a más de un receptor.

Y pues no, Bad Bunny no le canta a Cuba, le canta su pueblo natal Puerto Rico, pero la sinceridad de las letras aflora la vida de más de un emigrante, y la conexión del caribe permite que más de un cubano sienta que se le canta a su isla y que se refleja su verdad.

Por: María Karla Larrondo González.

arte en Cuba

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¿Se compra arte en Cuba?

La proliferación artística en Cuba en los últimos años ha estado enfocada en las artes visuales, la danza y el teatro. Reflejar la autenticidad de una generación impacta en el quehacer artístico, fomentando la reflexión, el debate, el diálogo interno; pero la realidad del cubano apunta hacia otros intereses.

Hace poco, y aclaro que estamos en el marco de la XV Bienal de la Habana, visité algunas galerías y como en realidad, todo lo que vives comunica, no solo visité las exposiciones sino que decidí observar el entorno alrededor de las galerías de arte y de las exposiciones.

¿De qué sirven las galerías de arte en un país como Cuba? El arte y los artistas asumen formas de hacer según un contexto y una realidad. A veces se buscan miradas en la introspección pero otras traducen la verdad del entorno, del país, de la generación.

Cuba en este 2025 está atravesando otro proceso de cambio de monedas lo que afecta a la economía general del país. Muchos economistas desde el año 2020 comenzaron a proyectar el desequilibrio económico que afectaría a Cuba producto de las medidas tomadas por el gobierno.

Cada decisión que toma el gobierno afecta considerablemente, como es lógico, a la población y a los ciudadanos. En medio de un contexto como Cuba, viene a mi cabeza la pregunta ¿quién compraría arte en Cuba?

Retomando la experiencia con las exposiciones, ambas tenían velador (a) pero no me dieron la guía ni la explicación de las muestras, primero pensé en molestarme, pero a decir verdad el que yo estuviera allí era lo extraño. Al salir de la primera exposición justo en la esquina había un latón de basura con todos los desechos desbordados y dos personas revisando el contenido (la basura), y fue cuando me puse a reflexionar que nadie está interesado en ver algo más que no sea su propia vida y encontrar las respuestas a sus problemas.

Enero comienza con la dolarización y las nuevas tiendas, que ya muchos critican: primero porque las tarjetas que hace menos de cuatro años, prácticamente obligaron a portar para la compra en las tiendas, no funcionan en estas nuevas tiendas. Nuevos cambios en los actores económicos y nuevas leyes con la pretensión de abastecer y revivir la utopía de vivir en Cuba.

Existe arte en Cuba hecha por artistas cubanos pero la comercialización del mismo se hace cada vez más complejo y el simple hecho de apreciar el arte tampoco resulta una actividad diaria para los que habitan humildemente a Cuba.

Habana

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Habana

Habana, si bastara una canción, para devolverte todo lo que el tiempo te quitó”. La capital de los cubanos es una ciudad que ha inspirado e inspira a más de un artista. Una de las canciones más representativas de una generación de cubanos ha sido “Habáname” de Carlos Varela, yo la escucho y pienso en mi madre, pienso en los amigos de mi hermano y pienso en mi generación que cada vez se dispersa más por todo el mundo. “Mirando un álbum de fotos de la vieja capital…” hay estampas que siempre van a quedar dentro de los cubanos, quizá por eso se le canta a la Habana, quizá por eso La Habana siempre será inspiración.

La música no es la única manifestación que ha reflejado la sensibilidad que acoge a aquellos que observan de una forma diferente a la Habana, pero mi reproductor de música me recuerda que desde “Los Van Van” con su “Habana sí”; Raúl Paz con “Havanization”, las Sábanas blancas de Gerardo Alfonso y “Havana” de Camila Cabello; mantiene el ritmo del Caribe y ayuda a sacarnos de vez en cuando una sonrisa.

De ahí películas como Habana Blues o Vampiros en la Habana, entre otras muchas, dejan huella de la creación y la grandeza de las realizaciones cinematográficas que han sido parte del hacer cultural y documental de Cuba.

A veces también le escribo a la Habana, la observo como esa madre que ha acogido a tantos pero que el tiempo le pesa, le escribo porque es mi ciudad y a veces también duele; pero en el intento de escribirle no solo escucho canciones sino que leo a otros autores que han reflejado su amor por la ciudad.

Entre ellas está la poeta Giselle Lucía Navarro, quien dedicó un poemario cuyo título “La Habana me pide una misa” deja como un susurro su amor por la ciudad “El esqueleto de las calles ha comenzado a cambiar./ Lo sé por el efecto de sus olores/ efervescentes, tóxicos, desconocidos./ Sus arterias sangran en verde y negro,/ les brotan erupciones de estiércol por todas partes,/ granos sagrados en dudosos envoltorios/ en cada cruce de esquinas/ que arrancan los olfatos de las casas./ El caminante debe evitar/ pisotear las ofrendas de los chamanes./Los precavidos ya se han colocado la mascarilla./ Nadie sabe qué puede pasar/ el día que la ciudad culmine su metamorfosis./ Después de todo/ la suerte ha sido siempre un asunto de resistencia.”

Patricia Rodda en su poemario “Desnuda en proscenio” también hace un canto a La Habana, “Pero se gasta la vida/ y entonces pienso en sus canas,/ sus arrugas que no podré mirar,/ sus malditos silencios que ya no podré escuchar,/ en su velo, Habana,/ su velo de peces y sal…”

Y así, cada artista o cada ser humano puede apreciar el desgaste, la humedad de las palabras, las velas en la penumbra. La Habana tiene muchas historias, a veces la cuentan la que la ven desde fuera, la que la sufren desde dentro, la que la sienten como su hogar. La Habana ha envejecido con cada canción y cada poema que le han dedicado. Se ha tejido nuevos adoquines. La Habana reza en la orilla de su malecón, sufre junto a su gente, se fuma cada noche sus heridas y canta.

Havanece / Yongolailan

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Havanece / Yongolailan

El universo místico de la música me ha soltado, de una simple bocanada de aire, y como salida de una peli de ficción en las calles de Cuba, 10 años atrás. Y es que todo lo que suena en este disco sabe a una isla que personalmente, ya no existe. Todo lo que te imaginas, recreas y revives, es una nueva orilla que te conduce a sonidos que hoy forman parte de Carlos José Martínez, el productor y Dj cubano detrás de Yongolailan.

Acercarme a la obra de un artista tan completo como Carlos siempre me ha dado mucha curiosidad. Y por si fuera poco no es primera vez que me enfrento a la escucha de su música, atenta y profunda. Primero Yemayá y Oshún, su carta de presentación en mi vida. Luego, Sueño Tropical, su primer disco, que salió a la luz mucho antes que todo, en Cuba, una primera vez en el año 2015 y luego desde Estados Unidos, en 2018.

Como era de esperar, en el mantra de un productor de este siglo hay mucha electrónica, pero también muchos sonidos naturales que quieren ser descubiertos y armados. Con el protagonista de esta producción no sucede lo contrario y así lo muestran los trabajos que anteceden a este fonograma, que se presenta para despedir el año, con el nombre de Havanece.

Conocer al artista que es Yongolailan en este disco se ha vuelto un viaje. Salen a la luz 10 tracks, luego de varios años de trabajo, producción y varias nostalgias atoradas en unos beats en forma de samples. Al contrario de lo presentado en lanzamientos anteriores, donde se trabaja la electrónica de manera más protagónica, Havanece trae unos medios instrumentales que lo enriquecen con más naturalidad.

Abre con Contradanza de Ensueño, una habanera que desde el minuto uno presenta la progresión armónica que regirá toda la pista. Es la presentación de una vida pasada recreada en el presente. A este ritual se une Jorge Aragón, pianista cubano que siempre encuentra una certeza en la música que comparte. Suena a extrarradio y coloca en espacio-tiempo ⸻a través de la voz de un niño⸻ la dramaturgia que reinará en la totalidad de la producción.

Le sigue Buena Vista Social Soul, y aunque pareciera que es un guiño a la emblemática orquesta de música tradicional cubana mundialmente conocida, tiene más de la infancia de Carlos en su barrio de Buena Vista, en playa. De ahí el bullicio adolescente del inicio, la guapería cerrada del tempo, el saxofón jazzeado, la conjunción con el bolero, porque también es representar raíces. El rejuego penetrante entre los saxos, el piano y la percusión y la base electrónica detrás. Es ese presente que suena a jazz americano, al piano afrocubano de los años 70 y las vivencias actuales de un músico que atrapa su pasado y lo convierte en un presente enriquecido, ya no desde La Habana, sino desde New York.

La infancia, luego de la juventud, es la etapa de la vida que más recordamos al crecer. Consciente o inconscientemente nuestra memoria física recuerda todo aquello que nos impactó, para bien o para mal. Un leitmotiv en la memoria que se afianza desde la música al recordar los sonidos que conforman tu primera personalidad. Afuera en el patio va de eso, un track que experimenta, desde lo personal, el cómo convivir con la nostalgia del pasado, esa acción de recordar con cariño y añoranza lo que vivimos.

El imaginario sonoro de Yongolailan es interactivo de nacimiento. Conecta con muchos momentos de su vida y los convierte en mímicas interpretadas de la realidad de muchas personas. El descubrir, el llenar el espacio está sobrevalorado al deseo de compartir música con la gente, una fuerza de ADN y libertad que pone en mira un nuevo universo. Es aprender a interpretar lo ya reinterpretado, es volver a conocer Danza Lucumí, luego de muchos años. Recordar a Ernesto Lecuona desde la recreación de una fábula, desde el sincretismo actual que supone unir lo sinfónico, los efectos de las flautas mágicas, las melodías de los violines, el beat electrónico, los timbres que suenan a vinilo, la clave cubana en repeat desde un plano lejos pero presente; todo conjugado con el concepto afrocubano es bien interesante.

Hemos llegado al centro del Ecuador del disco con Awa pal dominó y se va sintiendo qué, propuestas musicales así de frescas y con una carga emocional bien presente hacen más falta en la creación musical cubana de los últimos tiempos. Además, que un beatmaker lo ponga como menú completo, encima de la mesa y lo haga de manera tan auténtica y humilde, es de meritar. Imagina la imagen real de la mesa de cuatro, de madera o cartón tabla, en cualquier esquina de la Habana. Se va desenvolviendo en 1:56´ a piano comparsero y sinfónico, beat percusivo y ambiental. Va creciendo ese niño que en imágenes representa lo que hoy lo conforma como artista. Suena a folklorismo e impresionismo conceptual.

De todo este universo sonoro, Chinatow Downtown es uno de los temas que ya se conocen junto a Havanece, dos singles que fueron lanzados previamente antes del fonograma y comparten el sentir de una identidad propia. El tema representa la personalidad de Carlos, su flow y sus galaxias más allá de una simple realidad. El track, hecho para un corto de Grethel Castillo ⸻guionista y directora de cine cubana⸻ se dio a conocer en Cuba, en un concierto en vivo registrado en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Justamente esta sonoridad, describe un mundo en retrospectiva y une culturas distantes pero conjugadas de tal manera que perdura su huella, en el tiempo. La imagen es difusa, muy loca y eso atrae: una dramaturgia tan cuidadosa como experimental que nos traslada a un mundo vivencial muy cinematográfico. Al piano, se une una vez más Jorge Aragón y la guitarra es recreada por Rafael Rodríguez.

Si todo lo Antaño oliera y sonara a viejo, este tema sería la imagen de lo que representa Cuba para los cubanos. De igual manera es ambiguo el concepto. Su sonoridad nos recuerda a la música de Arsenio Rodríguez, desde un tributo a todo lo que representó y representa para la cultura cubana. “Suena a la magia de lo que perdura”, me dijo una vez su propio autor.

Le sigue Un Paraíso bajo las estrellas, con tempo firme y aire irregularmente danzable. Recuerda en la base de congas al bolero. Una frase melódico-rítmica muy conceptual se repite en loop durante los 1:57´ min que dura su escucha. Regresas a ella, y recapitulas sobre todo al final, para descifrar las frases cantadas que se escuchan a lo lejos. Recuerda mucho a ese jazz sinfónico americano de Gershwin, un poco de Eric Satie y las corrientes musicales mezcladas que se dieron cita a lo largo de todo el siglo XX. Suena a un cubano americanizado, desde la certeza de que Cuba suena a muchas cosas que son imposibles de borrar del mapa cultural que la conforma. Suena a Sinatra, a Lecuona, al Bola; al filin de aquellos años de oro cultural cubano, molido en música. Ese paraíso bajo las estrellas ⸻que se logran o no ver⸻ desde el lugar en el que estés: es mirar a Cuba desde New York, es sentir a Cuba desde New York.

Seguimos jugando seriamente a disfrutar de esta escucha detallada que ha sido sobrevolar por el universo interno de Yongolailan y su música. En la Azotea, es el tema que conceptualiza el mood chill de este disco. Veo luces enrojecidas y violetas. Noto la búsqueda de una propia voz que suena a ese jazz suave e improvisado del saxo, con mucho aire. Particularmente la producción de este tema es muy neoyorquina, conectando así, con el otro punto de este puente, entre la Habana y esa ciudad que nunca duerme. En colaboración con Animalejandro, nombre artístico del excelente multiinstrumentista cubano Alejandro Sierra,.

Hemos terminado el viaje en Havanece, título homónimo y última pista de este disco de larga duración que viene a regalarnos Carlos José, desnudándose completamente el alma en ello. El tema, grabado junto al trompeta cubano Edel Jamir Zaldivar ⸻más conocido como Undertrumpet⸻ es un viaje que evoca, y como bien decía Danko Rosete luego de su lanzamiento en julio de este año , “una trompeta que se pasea por un malecón de loops sonoros” demasiado cercanos a nuestro corazón.

Este es un álbum bien consecuente y especial, y tiene muchas almas. Inspirado en las músicas de seres muy cubanos como Bebo y Chucho Valdés, Paquito de Rivera, Israel López Cachao, Arsenio Rodríguez, Bola de Nieve, Ernesto Lecuona, Carlos “Patato” Váldez, y tantos más. A través de aquí se construye todo. Es esa imagen de una isla vista desde una memoria histórica y un nuevo estar. Son los recuerdos del pasado y la evocación del presente, que la reconstruyen. Una vida y muchas emociones guardadas que finalmente son liberadas a través de la música. Es además, un trabajo que admira, homenajea y respeta la historia. Un concepto sólido que representa al productor en sus numerosas fases lunares.

Hoy, Havanece desde otra orilla y Yongolailan nos pone a mirar desde la escucha nuestra historia directa. Hoy recordamos el pasado y vivimos el presente, dejando que la música sea el medio para sentir y respirar, porque al final, si vives y “sientes lo que te gusta, todo [ha] valido la pena”.

Por Mei Tellez