Moda cubana: aunque La Habana no sea Paris

Por fuerzas mayores o por idiosincrasia, los cubanos y, sobre todo, las cubanas, sabemos de creatividad y de ingenio. Allí donde se cierra una puerta, se abre una ventana, allí donde escasean recursos, se impone el talento.

De esa resistencia emana la fuerza para “colarnos” también en un mundo tan dinámico y controversial como la moda. La Habana no es Paris ni Milán, pero los diseñadores y diseñadoras cubanos se las ingenian para crear piezas auténticas y funcionales.

Los derroteros del arte del vestir en Cuba están anclados necesariamente, a procesos económico-sociales propios del país y también responden al clima típico del Caribe. Otro de los rasgos que particulariza la moda cubana, es su vínculo con diferentes disciplinas artísticas, de forma natural y complementaria.

En la isla han nacido diseñadores de moda de renombre como, por ejemplo, Carmen Fiol, considerada una de las más grandes diseñadoras y modistas cubanas de siempre. Otros tantos también sobresalen por su talento en las pasarelas cubanas y del mundo. Incluso, algunos sin radicar en la isla mantienen en sus diseños rasgos y estilos que los atan indisolublemente a Cuba.

Precisamente en los últimos tiempos, La Habana lució “a la medida” para el renacimiento de algunas tiendas-talleres dedicadas al arte del buen vestir. Emprendedoras cubanas se han lanzado a experimentar, a crear y a desdibujar algunos límites de la moda en Cuba, con una visión actual desde el arte, el diseño, la sostenibilidad y el empoderamiento femenino.

Dador

Inspiradas en uno de los poemas de Lezama Lima y convencidas de que, desde el diseño, tienen ideas y estéticas que “dar” a la sociedad, las chicas de Dador proponen una marca totalmente sostenible y responsable.

Arte, moda y diseño 100% cubano, son algunos de los elementos que definen a este emprendimiento. Creado por las diseñadoras Lauren Fajardo, Ilse Antón y Raquel Janero, Dador ofrece prendas variadas: desde jumpsuit hasta overall, pasando por vestidos, crop-top y pantalones.

A Dador la distingue como marca, la confección de prendas inspiradas en el slowfashion; por eso emplean materiales duraderos como el lurex, algodón y lino para sus ropas, que además favorecen “sobrellevar” el clima de Cuba.

Capicúa

Desde el nombre, este emprendimiento nos permite entrever la singularidad de su propuesta. Cap (cabeza) y Cúa (cola) representan un ciclo cerrado, donde el principio es el fin de manera continua, una filosofía que guía la creación de Capicúa Fashion.

Laila Chaaban, su fundadora, lleva adelante la marca desde hace el año 2019, bajo el concepto de cero desperdicios, con un ciclo productivo sustentable. Se trata también de la moda lenta, una filosofía de consumo responsable.

No es difícil identificar sus patrones: tejidos coloridos y formas especiales de las piezas. Capicúa Fashion no emplea botones, zippers o plásticos, pues son accesorios que dificultan el proceso de reciclaje. Utiliza telas naturales, como el algodón, por ser biodegradables y también más acordes con el clima cubano.

Innatus

Con nombres de mujeres, bautiza Daylene Hernández las prendas que confecciona bajo la marca Innatus: vestido Alicia, saya Renata, blusa Mía, conjunto Nerea…

En la variedad de su propuesta destacan los trajes de baños para chicas de todas las tallas. Sus piezas, además, sobresalen por los escotes de tirantes, hombros descubiertos, tops…confeccionados con fibras ideales para enfrentar el eterno verano que es Cuba.

Resultan funcionales sin perder la elegancia, quizás por eso versatilidad y optimización definen mejor a las mujeres tras la marca Innatus.


Con sólidos conceptos de responsabilidad social y empoderamiento femenino, diseñadoras cubanas desandan los caminos de la moda en la isla. En común tienen, hacer de un mundo supuestamente trivial, un espacio donde quepamos –literalmente- la mayor cantidad de hombres y mujeres.

La Habana no es Paris, pero sus diseñadoras de moda se empeñan en crear más y mejor…