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Malecón llega a La Habana: una película sobre la difícil decisión de irse o quedarse

Después de recorrer festivales internacionales, Malecón finalmente ha llegado al lugar donde nació su historia. La ópera prima del director español Carlos Larrazábal se estrenó el pasado 27 de agosto en el cine Yara de La Habana, la misma ciudad en la que fue rodada íntegramente y que funciona no solo como escenario, sino como uno de los grandes personajes de la película.

La llegada a las pantallas habaneras supone un momento especial para una producción que ya había comenzado su recorrido fuera de Cuba. Malecón tuvo su estreno internacional en el Miami Film Festival en 2025 y posteriormente continuó circulando por festivales. Ahora es el público cubano quien puede encontrarse directamente con una historia construida alrededor de una pregunta que ha acompañado a numerosas generaciones en la Isla: irse o quedarse.

Coproducida entre Cuba, España y Estados Unidos, la película sigue a Elvis, un joven que es condenado a diez años de prisión después de matar a su padrastro abusivo mientras intentaba defender a su madre. Cuando recupera la libertad y regresa a su antiguo barrio, descubre que muchas de las personas y relaciones que dejó atrás han cambiado. Yuli, su amor de la adolescencia, está ahora casada con uno de los hombres más poderosos del mundo criminal del barrio, mientras Martín, su amigo de juventud, ejerce la prostitución.

En medio de esa realidad aparece para Elvis la posibilidad de abandonar La Habana. La decisión coloca frente a frente dos caminos: marcharse hacia un futuro desconocido o quedarse y enfrentarse a todo aquello que todavía lo vincula con su ciudad. Amor, amistad, lealtad y pertenencia terminan así atravesando un conflicto que va mucho más allá de la historia individual del protagonista.

El propio Larrazábal ha explicado que buscaba mostrar precisamente la complejidad de esa elección, evitando presentar como sencilla cualquiera de las dos posibilidades. En Malecón conviven la mirada de quien decide permanecer y la de quien opta por marcharse dejando atrás una parte de su vida.

El título adquiere entonces un significado especial. El Malecón no funciona únicamente como uno de los lugares más reconocibles de La Habana, sino como una frontera simbólica entre la ciudad y el mar, entre aquello a lo que pertenecemos y la incertidumbre de lo que puede existir al otro lado. Un espacio que, inevitablemente, también forma parte de muchas historias cubanas de partidas, despedidas y permanencias.

La relación de Carlos Larrazábal con Cuba comenzó en 2005, cuando viajó a la Isla para estudiar en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Según ha explicado el realizador, desde aquella primera experiencia surgió su interés por retratar la vida cotidiana de los cubanos y una sociedad marcada por las dificultades, pero también por fuertes vínculos familiares y comunitarios.

El guion fue escrito por Larrazábal junto al cineasta cubano Fabián Suárez y el reparto está encabezado por César Domínguez, Camila Rodhe y Omar Rolando, acompañados por intérpretes como Yordanka Ariosa y Luis Alberto García.

Después de su paso por circuitos internacionales, la llegada de Malecón a La Habana cierra de alguna manera un círculo: una película concebida alrededor de la ciudad finalmente se encuentra con el público que conoce de primera mano muchos de los espacios, códigos y emociones que aparecen en la historia. El recorrido internacional, sin embargo, continuará: el Festival de Cine de Sevilla incluye actualmente la película entre sus proyecciones especiales para su edición del 6 al 14 de noviembre de 2026.

Más que ofrecer una respuesta sobre cuál de los dos caminos es el correcto, Malecón coloca al espectador frente al precio emocional de ambos. Porque marcharse puede significar dejar atrás una parte de la propia vida, pero quedarse tampoco significa necesariamente conservarla.

Ahora esa pregunta llega precisamente al lugar donde transcurre la historia. Frente al Malecón, entre La Habana y el mar: ¿irse o quedarse?

TUNTURUNTU