Fresa y Chocolate, la historia cubana que marcó un antes y un después en la cinematografía iberoamericana, vuelve a cobrar vida en el escenario con una adaptación teatral renovada que se presenta actualmente en el Teatro Trail de Miami. Esta versión, dirigida por Yusnel Suárez, no solo rescata la esencia del relato original, sino que lo enriquece con música, baile, humor y nuevos personajes que amplían la narrativa clásica para un público contemporáneo.
La obra, basada en el libreto original escrito por Senel Paz, conservador del espíritu de la película que vio la luz en 1993, sitúa al espectador en una caótica Habana donde convergen contradicciones sociales, políticas y personales que dan paso a una historia de amistad poco convencional. En el centro están Diego, un artista homosexual y disidente, y David, un joven comunista heterosexual cuya relación desafía prejuicios arraigados y tabúes todavía presentes en la sociedad cubana actual. Esta puesta escénica se propone no solo rememorar los temas del filme, sino también conectar con audiencias que han vivido experiencias de exilio, nostalgia y crítica social.
El elenco reúne a destacados actores con sólida trayectoria en teatro y televisión. Encabezando la producción, Yusnel Suárez da vida a Diego, infundiendo al personaje complejidad emocional y presencia escénica. A su lado, Jeffry Batista interpreta a David, aportando matices que subrayan el choque y la eventual convergencia entre ideologías opuestas. Susana Pérez encarna a La Polaca, un personaje rico en color y dinamismo; Alberto Pujol demuestra su versatilidad asumiendo el doble rol de Pisinguilla y Armando, sumando una dimensión técnica y actoral al montaje; Yerlin Pérez interpreta a la camarera del Coppelia; Yuliet Cruz como Nancy; Roberto San Martín en el papel de Miguel, y Luis Manuel Bangán como Germán completan este grupo actoral que da vida a una historia que sigue siendo relevante décadas después de su primera versión cinematográfica.
La adaptación y dirección de Suárez proponen un formato más dinámico, incorporando música en vivo y coreografías que amplían el universo escénico y le dan a Fresa y Chocolate una energía especial para la audiencia de Miami, una ciudad donde la memoria cubana encuentra resonancia constante. La puesta en escena no solo recrea escenas icónicas, sino que también inserta momentos que permiten explorar la cultura cubana con humor y reflexión, apelando tanto a quienes conocen la historia original como a quienes se acercan por primera vez a ella.
Detrás de la producción hay un equipo técnico sólido: la escenografía a cargo de Milkos D’Sosa y Shamir Baluja, la producción musical de José Álvarez y Yunior Arronte, coreografías de Henry Gual y el diseño de iluminación de Oscar Molina contribuyen a que la obra no solo se experimente como teatro narrativo, sino como un espectáculo integral que combina música, movimiento y puesta visual en un formato que celebra la diversidad del arte cubano en el exilio.
Desde su estreno en diciembre de 2025, Fresa y Chocolate ha generado expectativas entre el público teatral de Miami, donde las funciones se desarrollan con la calificación para mayores de 18 años, respondiendo a la complejidad de sus contenidos y a la madurez emocional que exige su temática. La obra se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan revisar la historia cultural cubana desde un lente contemporáneo y para quienes desean ver, en escena, una versión que respeta la memoria de un clásico sin renunciar a la vitalidad creativa.
En definitiva, esta adaptación de Fresa y Chocolate en el Teatro Trail reafirma la vigencia de una historia que trasciende épocas, traspasa fronteras y encuentra, en el teatro, un medio poderoso para seguir explorando la condición humana, las tensiones sociales y la fuerza de la amistad frente a prejuicios que parecen eternos. En Miami, esta puesta se presenta no solo como un espectáculo teatral, sino como un testimonio artístico de la perennidad de un relato que sigue emocionando.
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