El Potaje: ¡¡una cazuela sin fondo!!

Por Sara Sánchez

 

Fueron 10 miércoles… siempre en las noches, siempre por Cubavisión, por “el canal de la familia cubana” como dice el slogan… y así fue este programa, para todos sin distinción. El Potaje llegó a las pantallas de toda Cuba en su programación de verano, y aún cuando no fue pensado con ese objetivo, encantó a un público que muchas veces no tenía nada que ver con una formación artística. Y ahí estuvo quizás su mayor acierto: convertirse en un espacio de disfrute para los amantes de la historia musical de un país.
Más de treinta invitados que construyeron, además de un discurso perfectamente logrado, una verdadera Máster Class, a través de diversos géneros musicales y acompañaron cada una de esas noches, la decena de emisiones de casi media hora al aire. Un recorrido que partió en la formación de las Jazz Band y un acercamiento al magnifico Benny Moré, y transitó en un camino evolutivo que nos acercaron a las ultimas sonoridades que se escuchan hoy en el mundo. Música Popular Bailable, Hip-Hop, Trova, Música Tradicional Cubana, Rumba, World Music, Repentismo, El Feeling y la Canción, el Latin Jazz hasta la Fusión, construyeron una dinámica entre entrevistas, contexto histórico, música e improvisación, que hacía el tiempo volar.

Por el Potaje desfiló la maestría (si, de maestro) de Pancho Amat, el sabor de Alain Pérez, la voz inconfundible de Beatriz Márquez, la flauta dulcísima de Maraca, los teclados internacionales de Roberto Fonseca, el tumbao sabroso de César (Pupi) Pedroso, la prosa de Israel Rojas, las explicaciones de Joaquín Betancourt, los cueros ancestrales de Los Papines, las rimas del Poeta de la Mochila… los saberes de la Aragón y de los Van Van, el apellido Feliú… Desfiló también, no con menos luces, una juventud heredera de tradiciones musicales que identifican Cuba donde quiera que estén: Eme Alfonso, Rodrigo García, Adrian Estévez, Rey Montalvo, Michel Herrera, Annie Garcés, Alex Pimienta, Harold Bonet, Yulaisy Miranda… Así como los múltiples colores de Cimafunk, Toques del Río, La Reyna y La Real o La Tabla…. ¡¡¡Una nomenclatura dura, en términos de música cubana hablando!!!

Hubo muchos implicados con un objetivo común: lograr un programa que, desde el conocimiento, y la sonoridad, nos atrapara frente al televisor de casa, frente a las pantallas del móvil, frente a los sonidos que construyeron Cuba desde sus raíces musicales hasta lo que somos hoy. Y es que el Potaje, también tuvo como ganancia el trabajo interactivo en redes sociales y la comunicación desde diversas plataformas que acompañaron el programa televisivo. Una suerte de contenido heterogéneo para una audiencia cada día más exigente con el producto que consume: eso fue este programa.
Por supuesto que hubo sombras, detalles perfectibles, deseos que no llegaron a cabalidad en 10 emisiones que esta vez se llevaron a feliz término… pero en verdad, fueron más alegrías que sin sabores lo que deja un programa que, me atrevo a decir, disfrutó la mayoría. Aún quedó mucho por desentrañar y abordar sobre un tema tan rico como es la música cubana, y también muchos invitados que se hubiesen agradecido, pero esperemos que las sorpresas no acaben aquí y haya más momentos para disfrutar de “otro Potaje repleto de sabor y melodías” … porque ya lo sabemos, en cuestiones de sonidos, diversidad, historia y tradición, somos una cazuela sin fondo.