La Cuba de muchos Diegos

Por Zara Sánchez

 

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“…Y quise cerrar el capítulo agradeciéndole a Diego, de algún modo, todo lo que había hecho por mí, y lo hice viniendo a Coppelia y pidiendo un helado como este. Porque había chocolate, pero pedí fresa…” Estas son las últimas líneas del relato “El lobo, el bosque y el hombre nuevo” de Senel Paz. Pero en realidad son las primeras de todo lo que vino luego, cuando Tomás Gutiérrez Alea, y Juan Carlos Tabío, esos grandes del cine cubano, agarraron el diminuto libro de Paz, y se atrevieron a convertirlo en guión para una puesta más allá de lo controversial a principios de los años noventa en la isla. 

No bastaron los 10 minutos sostenidos de aplausos en un auditorio desbordado en el Teatro Karl Marx de la capital durante el estreno en 1993 en pleno Festival de Cine Latinoamericano. No bastaron los sustos y la incertidumbre durante el rodaje por las dudas ante su aceptación. No fueron suficientes los premios corales en La Habana, ni las nominaciones al Óscar como mejor película extranjera, ni su premio Goya al mejor filme de habla hispana en aquellos años… Nada de esto colocó a “Fresa y Chocolate” en la televisión cubana hasta 14 años después de su primera proyección.

Y es que Fresa y Chocolate marcó, para esa Cuba, para la Cuba de hoy, un antes y un después. Un aparte desde la sensibilidad y el amor que ponía en la palestra pública el deseo de muchos y las sombras de otros tantos errores que hasta hoy se arrastran en la isla del Caribe. Atrevida, tildaban a la película que hablaba de la homosexualidad sin medias tintas, lejos de los prejuicios e incomprensiones, en una tierra que mucho quería hacer silencio sobre meteduras de patas históricas sobre el tema. Y hasta seguro alguien le vio con malos ojos…

 

fotograma película fresa y chocolate . Tipo: Fotogramas País: Cuba Desc: Jorge Perugorría & Vladimir Cruz

¿Cómo es posible que pongamos a par de maricones en el centro del televisor? ¡Horror…sola vaya! Pero solo un ciego, un encartonado de mente cuadrada, no se daba cuenta que sobre todo era una película de amor. Porque Fresa y Chocolate es una película de amor. Una hora y tanto, dedicado a gritarles a todos a plena cara, a viva voz, que la amistad corre por encima de todo, y que no hay fuerza posible que ahogue por mucho tiempo las causas justas…

Casi treinta años después Fresa y Chocolate sigue siendo ese pedazo de nuestro cine de culto, de donde agarramos cualquiera de las frases ingeniosas que nos dejó para joder a los amigos, para salir de un enredo cuando no hay explicación posible, para recordar que el helado de fresa era uno de los numerosos signos de reconocimiento que usaban los homosexuales en la década del 70 en Cuba y que retoma el largometraje como tributo. También para saber a todas luces que no hay diferencia entre preferencias, y que el amor, si más libre más sano. 

Y es que la cultura cubana está llenas de símbolos, de vericuetos, de libros, películas y obras de teatro que abren sus espacios no a la tolerancia, palabra fea y desdeñosa, sino a la autenticidad y aceptación plena del hombre. Y cuando digo hombre hablo por todos, porque eso sería luchar cada día por un mundo mejor; para los que preferimos no usamos etiquetas que nos separen y dividan.

“Hoy es mi día de suerte, me encuentro maravillas” le espeta Diego en la cara a David, los personajes del filme, del libro, de las historias personales de muchos de nosotros…  Y es que encontrar a un amigo, no ya para marchar a exigir sus derechos, para levantar una bandera multicolor, o para defenderle en cualquier plaza, sino para saber que tenemos un abrazo seguro, limpio y sincero, no tiene precio. Es una maravilla. Y eso simboliza la escena más dramática de Fresa y Chocolate. Un abrazo imperdible, que solo los torpes entendieron como el dolor de la despedida. Ese abrazo fue la fuerza unida para siempre, el grito de guerra y paz, de la Cuba de muchos Diegos…

Por esto y muchos más, Tunturuntupa´tu casa se suma también a homenajear este 17 de mayo, el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, y qué mejor manera que poniendo como protagonistas a algunos activistas de los más reconocidos de la comunidad LGBTI cubana dedicados al arte. Un show en vivo, con música, tips de maquillaje y otras sorpresas se preparan para el fin de semana…Síguenos en redes para que estés al tanto, porque en estos perfiles, vamos todos de las manos…y nos llamamos Diego.